Hola. Hace tiempo que quería hablaros sobre una crema de pañal que descubrí hace ya casi 6 años y a la que he sido fiel por su maravillosa eficacia. Se trata de la crema de pañal WELEDA.
El ingrediente principal de esta crema es la caléndula. Si bien no destaca por ser una crema con un olor demasiado agradable, si puedo asegurar que es muy buena contra las irritaciones y enrojecimientos del culete. La textura es pastosa, así que basta una pequeña aplicación para cubrir bien la zona irritada.
Al tener que usar muy poca cantidad en cada aplicación, el tubo de crema dura bastante tiempo, así que en mi opinión, de precio tampoco está nada mal ( aproximadamente 8€ ).
Al principio, sólo la conseguía en los herbolarios, pero actualmente podéis comprarla también en las farmacias.
Cuando la peque menor tenía muy pocos meses de nacida, se me acabó la crema WELEDA; mientras esperaba a conseguir una nueva, a la peque se le enrojeció el culete horrorosamente. Fue volverle a poner la WELEDA y, desaparecer la irritación. Por eso os digo que es muy, muy, recomendable. Además, desde que la usamos, no han vuelto a aparecer irritaciones ni rojeces.
Si no la habéis probado nunca, os ánimo a que lo hagáis.
Saludos y gracias por leerme.
Hasta la próxima.
Este es mi rinconcito donde espero compartir mis experiencias como madre de dos soles.De cómo aprendo a vivir mi maternidad desde el respeto. Bienvenid@.
Han visitado mi rinconcito...
sábado, 30 de noviembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
El pediatra ideal.
Hola. ¿Qué madre no soñaría con entrar a la consulta de la pediatra, y encontrarse con la grata sorpresa de que este o esta profesional no juzga tu manera de crianza sino que la ve como lo normal y adecuado?. Imagínenselo....
Sueño con una pediatra que en lugar de obligarte a dar biberón, te diga que " la leche materna es lo único que puedo recetarle, su cuerpo, querida madre fabrica la leche suficiente para que su bebé se quede sin hambre. La pediatra que le haya dicho a usted que su bebé se queda con hambre por culpa de la teta, no sabe nada o muy poco en relación a la lactancia. De le usted al niño la teta sin mirar el reloj. Olvídese de los biberones y de las leches artificiales, hay que dar teta porque es lo MEJOR para su hijo, porque es el único alimento capaz de INMUNIZARLE, porque lo dice la OMS y la AEPED, porque jamás la leche de fórmula será mínimamente parecida a la leche que usted fabrica y porque me veo en la OBLIGACIÓN de recomendarle lo mejor para su bebé".
Ese pediatra que te pregunte en la revisión de los 6 meses: " ¿Aún seguís con lactancia materna exclusiva, verdad?. Podéis comenzar, si queréis a introducir alguna verdura, no necesariamente, si ves que el bebé no está preparado. Ya sabes que la teta debe seguir siendo el principal alimento dentro de su dieta, así que nada de sustituir la teta por verduras, papillas o frutas. Mejor si la AC se realiza en convivencia con el resto de la familia. Los bebés son grandes observadores e imitan la conducta de sus seres más próximos. Dejas que cojan ellos mismos la comida con sus dedos y manos, y, aunque os parezca que no come nada, en realidad tendréis que comprender que el bebé necesita un periodo de aprendizaje y adaptación, que, en mi opinión, querida madre, no se establece hasta bien transcurrido el año de vida. Comerá, si no se le obliga a hacerlo, si lo dejáis que manipule y experimente, si dejas que madure y esté preparado para ello. Mientras tanto, la teta, seguirá cubriendo sus necesidades alimenticias, porque por mucho que se empeñen algunos pediatras, la composición de la leche materna VA CAMBIANDO según las necesidades alimenticias del propio niño. Así, que, esté usted bien tranquila, que lo está haciendo genial. Y, no, por tomar teta aún con 12-18-24 meses no le va a dar ninguna HIPOVITAMINOSIS ni ninguna anemia."
Ese pediatra que llegado el momento de pesar y medir, no sólo vea eso, una gráfica, unos percentiles, sino... " Pues yo veo que su hijo es feliz, está sano, tiene un buen nivel de comprensión oral, buena audición, reflejos, escucha cuando le hablas, tiene sonrisa social, imita a sus iguales. Usted me dice que "come poco", le diré que el tamaño del estómago de un niño no es igual que el de un adulto. Muchas veces queremos que los niños coman lo que nosotros mismos queremos que se coma. A veces, menos es más. Que coma la cantidad que le apetezca. Al niño se le ve sano".
Un pediatra que no se espante porque metes al niño en tu cama y dejas que tome pecho cada vez que le dé la gana, un pediatra que vea normal los despertares nocturnos y, sepa, que cada niño tiene horarios y ritmos de sueño diferentes.
Ese pediatra que use tópicos del tipo " coge al bebé en brazos que no se va a acostumbrar, dale teta a demanda, duérmelo en la teta que no te está usando de chupete, no desistas, la lactancia a veces es muy sacrificada, pero tiene tantas compensaciones, si tienes dudas acude a mí, yo os apoyaré".
Un pediatra que ESCUCHE, que te escuche pacientemente, que te aconseje con comprensión y asertividad. Un pediatra que vea más allá de lo aprendido en un libro de memoria. Un pediatra que se enriquezca de las experiencias, de sus consultas, que sea capaz de hacerse una autocrítica, de empatizar.
¿Pido mucho verdad?. Soñar es gratis.
Sueño con una pediatra que en lugar de obligarte a dar biberón, te diga que " la leche materna es lo único que puedo recetarle, su cuerpo, querida madre fabrica la leche suficiente para que su bebé se quede sin hambre. La pediatra que le haya dicho a usted que su bebé se queda con hambre por culpa de la teta, no sabe nada o muy poco en relación a la lactancia. De le usted al niño la teta sin mirar el reloj. Olvídese de los biberones y de las leches artificiales, hay que dar teta porque es lo MEJOR para su hijo, porque es el único alimento capaz de INMUNIZARLE, porque lo dice la OMS y la AEPED, porque jamás la leche de fórmula será mínimamente parecida a la leche que usted fabrica y porque me veo en la OBLIGACIÓN de recomendarle lo mejor para su bebé".
Ese pediatra que te pregunte en la revisión de los 6 meses: " ¿Aún seguís con lactancia materna exclusiva, verdad?. Podéis comenzar, si queréis a introducir alguna verdura, no necesariamente, si ves que el bebé no está preparado. Ya sabes que la teta debe seguir siendo el principal alimento dentro de su dieta, así que nada de sustituir la teta por verduras, papillas o frutas. Mejor si la AC se realiza en convivencia con el resto de la familia. Los bebés son grandes observadores e imitan la conducta de sus seres más próximos. Dejas que cojan ellos mismos la comida con sus dedos y manos, y, aunque os parezca que no come nada, en realidad tendréis que comprender que el bebé necesita un periodo de aprendizaje y adaptación, que, en mi opinión, querida madre, no se establece hasta bien transcurrido el año de vida. Comerá, si no se le obliga a hacerlo, si lo dejáis que manipule y experimente, si dejas que madure y esté preparado para ello. Mientras tanto, la teta, seguirá cubriendo sus necesidades alimenticias, porque por mucho que se empeñen algunos pediatras, la composición de la leche materna VA CAMBIANDO según las necesidades alimenticias del propio niño. Así, que, esté usted bien tranquila, que lo está haciendo genial. Y, no, por tomar teta aún con 12-18-24 meses no le va a dar ninguna HIPOVITAMINOSIS ni ninguna anemia."
Ese pediatra que llegado el momento de pesar y medir, no sólo vea eso, una gráfica, unos percentiles, sino... " Pues yo veo que su hijo es feliz, está sano, tiene un buen nivel de comprensión oral, buena audición, reflejos, escucha cuando le hablas, tiene sonrisa social, imita a sus iguales. Usted me dice que "come poco", le diré que el tamaño del estómago de un niño no es igual que el de un adulto. Muchas veces queremos que los niños coman lo que nosotros mismos queremos que se coma. A veces, menos es más. Que coma la cantidad que le apetezca. Al niño se le ve sano".
Un pediatra que no se espante porque metes al niño en tu cama y dejas que tome pecho cada vez que le dé la gana, un pediatra que vea normal los despertares nocturnos y, sepa, que cada niño tiene horarios y ritmos de sueño diferentes.
Ese pediatra que use tópicos del tipo " coge al bebé en brazos que no se va a acostumbrar, dale teta a demanda, duérmelo en la teta que no te está usando de chupete, no desistas, la lactancia a veces es muy sacrificada, pero tiene tantas compensaciones, si tienes dudas acude a mí, yo os apoyaré".
Un pediatra que ESCUCHE, que te escuche pacientemente, que te aconseje con comprensión y asertividad. Un pediatra que vea más allá de lo aprendido en un libro de memoria. Un pediatra que se enriquezca de las experiencias, de sus consultas, que sea capaz de hacerse una autocrítica, de empatizar.
¿Pido mucho verdad?. Soñar es gratis.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Los terribles dos años y sus rabietas.
Hola. Mi post de hoy se centrará en las rabietas. Sí, esa etapa en la que nuestros retoños, adoptan la pataleta como medio de expresión para comunicarnos su enfado por algo.
Sinceramente os digo que, para mí, esta etapa es un poco estresante, principalmente porque no me gusta nada ver como mi peque menor, se enfurece, llora, grita, lanza por los aires todo lo que esté cerca de su radio de acción, etc, etc. Me siento incómoda viendo cómo llora, no sabiendo cómo consolar su frustración, así que, siendo mi peque menor, ya mi segundo retoño, teniendo ya experiencia por haber superado las rabietas del mayor, me he propuesto hacer lo siguiente cada vez que se avecina el temporal o estamos ya inmersos en él.
Lo primero que quiero decir que las pataletas, son NORMALES. Nuestros hijos se van haciendo más autónomos e independientes, tienen mayor capacidad para explorar lo que les rodea y son capaces de ir mostrando sus gustos y preferencias, cada vez, con una mayor individualidad. Lo que ocurre es que su capacidad de expresión sigue siendo pequeña, lo que les impide poder expresarnos cómo se sienten o, por qué lloran y se enfurecen. La pataleta, es pues, su vía de escape.
¿Qué podemos hacer nosotros como padres?. Yo diría que muy poco. Respetar esta etapa tan importante de su desarrollo. Tener una buena dosis de paciencia y empatía, comprender que lo que hacen no es porque sea caprichoso, mimoso, rebelde o tenga "genio". No, lo hacen porque ni ellos mismos son capaces de controlar aún sus emociones.
Cuando mi peque menor tiene una rabieta, de nada vale que la abrace, bese, hable o distraiga. Nada. En ese mismo instante está tan enfurecida, que me parece que lo mejor es que se desahogue. Nunca me alejo de donde se encuentra. Procuro mantener la calma y decirle:" Mamá está aquí cerca, cuando quieras, mamá vendrá a darte un gran abrazo y un beso". Si me busca y pide brazos o teta, no se lo niego. De nada sirve decirle: " pues como te estás portando mal, ahora, te quedas ahí, hasta que se te pase el enfado". Si algo he aprendido como madre reincidente, es que muchas veces somos los propios padres los que nos sentimos incómodos con las rabietas, especialmente si estas se producen delante de otra gente. Piensas que los demás están pensando "vaya genio tiene tu peque, como no la pares ahora... Os va a dominar..." O, " madre mía, vaya enfado, lo mejor es ignorarlos, ya se le pasará cuando vea que nadie le hace caso". Yo, con mi peque mayor, me ponía muy nerviosa, intentaba justificar la pataleta, pero, con la peque menor, no, me da lo mismo. Sé que es algo absolutamente normal, sé que no es rebelde, ni mimosa, ni consentida, sé que lo hace porque se enfada, al igual que yo y, que, con el tiempo, mi paciencia y mi comprensión irá manejando su frustración y la irá canalizando.
No soy madre de seguir métodos, ni para dormir, ni para comer, ni para educar. Mi dogma es el INSTINTO, soy instintiva.
Saludos.
Sinceramente os digo que, para mí, esta etapa es un poco estresante, principalmente porque no me gusta nada ver como mi peque menor, se enfurece, llora, grita, lanza por los aires todo lo que esté cerca de su radio de acción, etc, etc. Me siento incómoda viendo cómo llora, no sabiendo cómo consolar su frustración, así que, siendo mi peque menor, ya mi segundo retoño, teniendo ya experiencia por haber superado las rabietas del mayor, me he propuesto hacer lo siguiente cada vez que se avecina el temporal o estamos ya inmersos en él.
Lo primero que quiero decir que las pataletas, son NORMALES. Nuestros hijos se van haciendo más autónomos e independientes, tienen mayor capacidad para explorar lo que les rodea y son capaces de ir mostrando sus gustos y preferencias, cada vez, con una mayor individualidad. Lo que ocurre es que su capacidad de expresión sigue siendo pequeña, lo que les impide poder expresarnos cómo se sienten o, por qué lloran y se enfurecen. La pataleta, es pues, su vía de escape.
¿Qué podemos hacer nosotros como padres?. Yo diría que muy poco. Respetar esta etapa tan importante de su desarrollo. Tener una buena dosis de paciencia y empatía, comprender que lo que hacen no es porque sea caprichoso, mimoso, rebelde o tenga "genio". No, lo hacen porque ni ellos mismos son capaces de controlar aún sus emociones.
Cuando mi peque menor tiene una rabieta, de nada vale que la abrace, bese, hable o distraiga. Nada. En ese mismo instante está tan enfurecida, que me parece que lo mejor es que se desahogue. Nunca me alejo de donde se encuentra. Procuro mantener la calma y decirle:" Mamá está aquí cerca, cuando quieras, mamá vendrá a darte un gran abrazo y un beso". Si me busca y pide brazos o teta, no se lo niego. De nada sirve decirle: " pues como te estás portando mal, ahora, te quedas ahí, hasta que se te pase el enfado". Si algo he aprendido como madre reincidente, es que muchas veces somos los propios padres los que nos sentimos incómodos con las rabietas, especialmente si estas se producen delante de otra gente. Piensas que los demás están pensando "vaya genio tiene tu peque, como no la pares ahora... Os va a dominar..." O, " madre mía, vaya enfado, lo mejor es ignorarlos, ya se le pasará cuando vea que nadie le hace caso". Yo, con mi peque mayor, me ponía muy nerviosa, intentaba justificar la pataleta, pero, con la peque menor, no, me da lo mismo. Sé que es algo absolutamente normal, sé que no es rebelde, ni mimosa, ni consentida, sé que lo hace porque se enfada, al igual que yo y, que, con el tiempo, mi paciencia y mi comprensión irá manejando su frustración y la irá canalizando.
No soy madre de seguir métodos, ni para dormir, ni para comer, ni para educar. Mi dogma es el INSTINTO, soy instintiva.
Saludos.
domingo, 6 de octubre de 2013
Novalac engaña.
( Imagen extraída de Google)
¡Hola!. Que a estas alturas de la vida, tengamos que seguir justificando los beneficios de la leche materna me parece patético. Sí, porque creo que ya hay suficiente información como para saber de sobra que LA LECHE MATERNA ES LO MEJOR, QUE NO HAY NINGUNA LECHE PREPARADA QUE SE LE ASEMEJE! Por mucho que la industria de las leches de fórmula quiera vendernos que sus leches han mejorado hasta el punto de que ES LO MISMO DAR LECHE MATERNA QUE LECHE DE FÓRMULA, señoras, madres de todo el mundo, vamos a ser realistas, NO, NO ES LO MISMO, imposible que un preparado aporte lo mismo que algo que ya viene fabricado de tu propio cuerpo.
Yo no sé vosotras, a mí me sabe mejor el bizcochón que yo hago, casero, que el compro en el supermercado. Prefiero igualmente comer en casa, porque sé que los ingredientes que utilizo son frescos. Pues lo mismo me pasa con la teta, oigan ustedes, prefiero que mis hijos tomen lo que fábrica mi propio cuerpo, a que beban una leche que vaya usted a saber que potingues le ponen... ¡ Ah sí, que los tengo por aquí!. Lean y luego, cavilen a ver si a ustedes mismas les gustaría tomar cada día semejante porquería:
Quizás una de las razones por las que recurrimos tan fácilmente a la leche de fórmula, ante el primer obstáculo que nos encontremos con la lactancia materna, es porque tenemos a mano un hermoso paquete conteniendo un polvito blanco, que nos parece completamente adecuado para nuestros niños.
Pero podríamos preguntarnos: si nuestro bebé de 3 días de nacido tiene hambre, ¿le daríamos por ejemplo, aceite de pescado, maíz tal vez transgénico o tres cucharadas de soja molida, si tuviéramos esos ingredientes por separado en nuestra nevera? ¿Le haríamos tranquilamente una papilla a nuestro bebé recién nacido con esos ingredientes? Pues esos son justamente los ingredientes que puede contener cualquier leche de fórmula.
Revisando las etiquetas de las latas de leche que hay en cualquier supermercado, nos encontramos que declaran algunos ingredientes como estos:
-Leche de vaca desnatada (es el ingrediente principal de las leches de fórmula, aunque sorprendentemente aún hay quien lo ignora. ¿De qué vacas? ¿Criadas cómo? ¿Ordeñadas cómo? ¿Procesada cómo esa leche?)
-Aceites vegetales (A veces sin especificar qué tipo de ellos. Pueden ser aceite de coco, aceite de palma, aceite de maíz (¿quizás transgénico?) u otros aceites que los mismos adultos no estamos acostumbrados a incluir en nuestra alimentación).
-Azúcares (algunos no especifican cuáles. Pero pueden utilizarse lactosa, sacarosa, glucosa, malto-dextrina de maíz...)
-Vitaminas y minerales
-Aminoácidos (como l-carnitina, taurina, l-histidina, etc. ).
-Lecitina de soja
-Galacto-oligosacáridos (GOS) Probióticos. ¿De dónde se obtienen? Quizás de "residuos de la industria láctea"?
-Aceite de pescado (Esto, al verlo hoy en una etiqueta de una conocida marca, me dejó fría. Si los pediatras recomiendan que el pescado no se introduzca en la alimentación infantil hasta los 9 meses como mínimo, ¿cómo es que las fórmulas de inicio para lactantes pueden incluirlo? ¿Y las posibles alergias por exponer tan precozmente a los bebés a todos estos productos?).
(EXTRAÍDO DEL BLOG http://www.tenemostetas.com/2010/11/los-ingredientes-de-la-leche-de-formula.html).
¿Sanísima verdad?. Mi enfado viene esta vez, motivado por el anuncio de la leche NOVALAC.
(Os aconsejo que leáis este post y lo entenderéis http://www.mamirami.es/2013/10/lactancia-de-formula-publicidad-y.html)
Mi enfado no está relacionado con el hecho de dar leche de fórmula, no tiene nada que ver, porque respeto muchísimo a las madres que deciden no dar el pecho. Me enfado porque no es justo que se publiquen documentos alegando el gran parecido de la leche de fórmula con la lactancia materna.
Parece que vivimos en el mundo al revés. Los pediatras lo que deberían recomendar es el pecho porque es lo natural, lo que tu fábricas única y exclusivamente para tu bebé. Apoyar a las madre que acudimos a su consulta con mil dudas ya que esto es normal. Normal porque cada niño es diferente, porque cada madre es diferente también, porque el bebé tiene que aprender a mamar, porque la madre debe confiar en su cuerpo y en su hijo y porque los profesionales de la salud, deben estar obligados a informar de que sí quieres lo mejor para tu bebé, no se encuentra en un bote de leche, sino en la leche que sale de tus pechos. Sí, así de radical. Que las típicas frases de " No tienes leche", " no ve usted que se queda con hambre, mujer", " llora porque tu leche no le alimenta"... SON MENTIRA!!,
Tu cuerpo fabrica la cantidad de leche necesaria para cubrir las necesidades de tu bebé. Los bebés, estimados pediatras no lloran sólo de hambre, necesitan llorar para comunicar dolor, frío, calor, sueño, afecto... La leche no disminuye, porque si el bebé succiona siempre habrá leche, así que cuanto más succione el bebé más leche producirán tus pechos. Que las tetas no siempre estarán a punto de reventar, ni dios lo quisiera. Llega un día en que la lactancia se establece y tus tetas vuelven a la normalidad, pero, la leche sigue ahí, no disminuye. Que el tamaño aquí sí que no importa, que da igual si las tienes grandes, medianas o pequeñas, que hay leche. Que cuando una madre va al pediatra con miles de dudas, usted debería recetar APOYO, COMPRENSIÓN, INFORMACIÓN.
Lo que ocurre es que no hay profesionales cualificados en esta materia. Lo fácil es recetar la leche que está de moda, porque mire usted querida madre, para que se va a complicar la existencia. Prepara un biberón y se acabó el problema. ¡ Que yo en realidad de tetas no sé nada más allá de los seis primeros meses! , donde supuestamente la leche materna ya ¿para qué es la das si no le alimenta?, mejor un puré de insípidas verduras o una papilla de frutas que uf, eso alimenta un montón. Ah, claro, que la leche materna a los 6 meses no les aporta hierro, mejor la de bote que a esa le ponen una buena dosis de hierro prefabricado.
Novalac, engañas, y no sólo me refiero a la publicación en papel, también a los anuncios que por televisión hacen creer a muchos padres que al tomar vuestra leche, los niños crecerán con un coeficiente intelectual más elevado, serán más guapos e independientes. Engañáis. A mí no me vale un anuncio en el que sale una madre estupenda con un bebé monísimo y unos científicos de batas
blancas, sonríen porque están anunciando un preparado, que es lo que vendéis.
Yo no engaño, simplemente estoy diciendo una gran verdad: NO HAY LECHE PREPARADA QUE SE PUEDA ASEMEJAR A LA LECHE MATERNA. NIN GU NA.
domingo, 22 de septiembre de 2013
Maternidad consciente, instintiva y creciente.
La maternidad me ha cambiado la vida.
Realmente, mi vida empezó a cambiar desde el mismo instante que supe que estaba embarazada. Y, no sólo ha cambiado mi estilo de vida, también ha ido modelando mi forma de ser. La maternidad me ha convertido en mejor persona porque ahora sé que soy más generosa, más paciente, más empática.
Digo que la maternidad es consciente, porque se vive día a día. Saboreas cada uno de los momentos que te brindan tus peques. Eres consciente de sus avances, frustraciones, de sus pequeños pasos, de sus besos, abrazos, caricias. Cuando eres madre, dejas de ser yo, y pasas a ser un nosotros.Consciente de que quieres lo mejor para tus hijos, consciente de que ellos, no quieren una madre perfecta, quieren a su mamá.
Maternidad instintiva, porque tienes que seguir tu instinto, tu quinto, sexto y séptimo sentido. Yo no empecé a disfrutar de mi maternidad hasta que fui consciente, y, hasta que seguí mi instinto. El instinto me decía "Cógele en brazos, duérmelo en tu regazo, dale la teta para que se duerma, no le dejes llorar. Llénalo de besos, acompaña sus sueños, escúchale".
Una maternidad creciente. Mis peques crecen, yo de alguna forma voy creciendo con ellos. Te crece el orgullo de madre, te crece esa capacidad de casi, casi, adivinar sus pensamientos, te crece la mágica habilidad de saber escuchar, comprender, consolar. Te crece el gusto, el tacto, la vista, el olfato y el oído; eres madre y saboreas mejor la vida, eres madre y los abrazos se sienten mejor, las caricias tienen un poder infinito, eres madre y ves más allá de lo visible, eres madre y nunca jamás se te podrá olvidar el primer instante en el que hueles a tu bebé, eres madre y escuchas, escuchas, escuchas y no te cansas de escuchar; primero su llanto, balbuceos, risas, sus primeras palabras, experiencias, historias, juegos....
Realmente, mi vida empezó a cambiar desde el mismo instante que supe que estaba embarazada. Y, no sólo ha cambiado mi estilo de vida, también ha ido modelando mi forma de ser. La maternidad me ha convertido en mejor persona porque ahora sé que soy más generosa, más paciente, más empática.
Digo que la maternidad es consciente, porque se vive día a día. Saboreas cada uno de los momentos que te brindan tus peques. Eres consciente de sus avances, frustraciones, de sus pequeños pasos, de sus besos, abrazos, caricias. Cuando eres madre, dejas de ser yo, y pasas a ser un nosotros.Consciente de que quieres lo mejor para tus hijos, consciente de que ellos, no quieren una madre perfecta, quieren a su mamá.
Maternidad instintiva, porque tienes que seguir tu instinto, tu quinto, sexto y séptimo sentido. Yo no empecé a disfrutar de mi maternidad hasta que fui consciente, y, hasta que seguí mi instinto. El instinto me decía "Cógele en brazos, duérmelo en tu regazo, dale la teta para que se duerma, no le dejes llorar. Llénalo de besos, acompaña sus sueños, escúchale".
Una maternidad creciente. Mis peques crecen, yo de alguna forma voy creciendo con ellos. Te crece el orgullo de madre, te crece esa capacidad de casi, casi, adivinar sus pensamientos, te crece la mágica habilidad de saber escuchar, comprender, consolar. Te crece el gusto, el tacto, la vista, el olfato y el oído; eres madre y saboreas mejor la vida, eres madre y los abrazos se sienten mejor, las caricias tienen un poder infinito, eres madre y ves más allá de lo visible, eres madre y nunca jamás se te podrá olvidar el primer instante en el que hueles a tu bebé, eres madre y escuchas, escuchas, escuchas y no te cansas de escuchar; primero su llanto, balbuceos, risas, sus primeras palabras, experiencias, historias, juegos....
domingo, 15 de septiembre de 2013
Receta de bizcocho II
Hola. Me encanta cocinar, lástima que no dispongo de tiempo suficiente para poderle dedicar más tiempo. Os dejo esta recetilla de bizcocho, súper fácil y rápida. (Me la he inventado, pero ha quedado rica).
INGREDIENTES:
-4 huevos.
-2 vasos de azúcar.
-3 vasos de harina.
- un chorrito de leche.
- un yogur ( sabor opcional, nosotros elegimos coco).
-un sobre de levadura.
PREPARACIÓN:
1. Batimos bien los huevos con una espumadera hasta que queden bien espumosos.
2. Añadimos un buen chorro de leche. Batir.
3. Echamos el yogur. Batir.
4. Incorporamos la levadura. Batimos.
5. Ahora ponemos el azúcar y volvemos a mezclar.
6. Terminamos con la harina.
7. Ponemos la mezcla en un molde y horneamos.
( El tiempo de cocción depende de vuestro tipo de horno. Yo lo hago sólo con calor por abajo, a 180 grados y la altura 3 del horno ).
Aquí el resultado.
INGREDIENTES:
-4 huevos.
-2 vasos de azúcar.
-3 vasos de harina.
- un chorrito de leche.
- un yogur ( sabor opcional, nosotros elegimos coco).
-un sobre de levadura.
PREPARACIÓN:
1. Batimos bien los huevos con una espumadera hasta que queden bien espumosos.
2. Añadimos un buen chorro de leche. Batir.
3. Echamos el yogur. Batir.
4. Incorporamos la levadura. Batimos.
5. Ahora ponemos el azúcar y volvemos a mezclar.
6. Terminamos con la harina.
7. Ponemos la mezcla en un molde y horneamos.
( El tiempo de cocción depende de vuestro tipo de horno. Yo lo hago sólo con calor por abajo, a 180 grados y la altura 3 del horno ).
Aquí el resultado.
sábado, 14 de septiembre de 2013
Gracias, mi querida teta.
Hola. A raíz de una súper pataleta de mi peque menor, caí en la cuenta, de que nos estamos acercando a los " TERRIBLES DOS AÑOS", sí, esa edad en la que tu adorable pequeño, comienza a ser un bebé cada vez más autónomo e independiente, con mayor poder de desición y opinión.
Como a esta edad aún no dominan el uso del lenguaje, ni pueden transmitirnos lo que quieren, sus enfados se traducen en las rabietas, en furia huracanada, en llantos que van en aumento de decibelios.
Y, ahí estás tú, con los ojos como platos, procurando que el temporal pase pronto, intentando consolar la rabieta de tu bebé, sin conseguirlo, poniéndote cada vez más estresada al comprobar que, lejos de conseguir, que tu peque encuentre en tus brazos, besos y abrazos, ese consuelo, no hay modo de que esa frustración termine.
Esta mañana sucedió. Quería sacar un bombillo de la caja. Pensé, si se lo enseño para así saciar su curiosidad, pueden suceder dos cosas:
-una, que miré el bombillo y piense"buag, qué objeto más aburrido y soso" ( suceso casi imposible).
-dos, le interese muchísimo el bombillo en cuestión, quiera llevárselo, jugar con él y ocurra una desgracia ( suceso muy probable).
Entonces, opté por el " NO, eso es CACA, no es para jugar", sabiendo que el ciclón estaba a punto de aterrizar en mi casa. Al milisegundo, mi peque, entra en estado " enfado severo", su frustración es tal, que no sólo el llanto supera ya los umbrales máximos de molestia auditiva, sino que está furiosa, no ha conseguido su objetivo.
¿Qué hacer?. La abrazas, no quiere, la besas, tampoco, le "explicas" que los bombillos pueden caerse y con ello, ella se puede hacer daño, nada. A cada beso, abrazo, beso, palabra, el enfado va a más.
Yo, la entiendo. Entiendo su enfado. No es porque sea una peque mimada, caprichosa, no. Simplemente encontró en el bombillo un objeto curioso, digno de exploración.
Fue casualmente, un bombillo lo que se me iluminó a mí en el cerebro. ¡ Creo que tengo la solución!. Más allá de haberme puesto como una histérica, haberle gritado a la peque, haberla dejado sola para que " reflexione" de que no merece la pena llorar por un bombillo, le dije: " ¿quieres TETA?".
Palabra mágica, sanadora, ahuyentadora de rabias, enfados y males. "Síííí", contesta la peque.
En la teta, la abrazo, le doy besos, le canto, jugamos. Ella sonríe, ríe, olvida que hace dos segundos se le iba la vida por culpa de un bombillo.
De nuevo, muchas gracias, querida TETA.
Saludos a tod@s.
Imagen extraída de Google.
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